medicina moderna - medicina natural

La evolución de la medicina en los últimos años está marcada por el empleo de alta tecnología que aporta, efectivamente, una ayuda inestimable en los procesos de diagnóstico. Los avances aportados por estos métodos de diagnóstico hubieran sido impensables hace 50 años. Sin embargo, todo triunfo de la técnica puede conducir a una disminución de la atención al enfermo como individuo. Interesarse sólo por ese tipo de resultados llevaría a una disminución de la atención al enfermo como persona y a perder la perspectiva del “todo”. El llamado “ojo clínico”, la experiencia, la empatía, la percepción a través de los cinco sentidos perderían significado. La técnica no debe ni desplazarlos ni sustituirlos: la función del médico se reduciría a la interpretación de los resultados que le aporta una máquina. Llevando esta situación al extremo, el paciente se convertiría en un “expediente” más, la enfermedad se trataría estadísticamente y el médico abandonaría su experiencia personal.

Los métodos curativos naturales se basan en el principio de terapias reguladoras activas, también llamadas “terapias para restablecer el orden” (en alemán Ordnungstherapie). Es decir, que si definimos la salud como el estado normal y armónico, la enfermedad corresponde a un desorden, a una desarmonía. La última meta de toda medida terapéutica debe ser restablecer el orden del equilibrio dinámico propio del ser humano. Ciertos medicamentos de síntesis, como por ejemplo los beta-bloqueantes o los corticoides, además de tener un efecto curativo inciden en otros procesos fisiológicos y obligan al organismo a seguir un camino no natural en esa búsqueda de alivio. No cabe la menor duda de que esta vía puede ser necesaria en determinadas situaciones, pero puede provocar efectos secundarios. Por ello, antes de la elección de un medicamento sintético agresivo, el médico debe sopesar cuidadosamente los beneficios y los inconvenientes.

La medicina natural que fomenta y estimula los procesos de autorregulación del enfermo y moviliza sus defensas por medios naturales, ve al paciente en su totalidad. Para ello se requiere tiempo y paciencia tanto por parte del enfermo como del médico. Es indudable que esta medicina como todo tipo de terapia, tiene sus límites y es el médico con formación académica quien realmente tiene capacidad para distinguir dichos límites.

En Alemania hay una larga tradición de Medicina Natural. Para conseguir el título oficial que autoriza a practicar este tipo de medicina hay que obtener, en primer lugar, el título oficial universitario de médico en cualquier especialidad, realizar unos cursos preestablecidos y a continuación pasar un examen ante el Colegio de Médicos. El título que se obtiene es“Arzt für Naturheilverfahren”, cuya traducción sería algo así como “médico especializado en tratamientos naturales”.

En España no existe este título. Cuando se habla de “médico naturista” se asocia a charlatanería y a curanderismo. A menudo me han preguntado en España, incluso colegas, si yo era un “auténtico” médico. Existe el prejuicio, bastante extendido, de que la medicina moderna científica no es compatible con la medicina natural.

¡La medicina moderna y la medicina natural no deben estar enfrentadas!

Tengo muchos años de experiencia en las dos medicinas y aspiro a una síntesis sensata de ambas. Para mí no hay una medicina alternativa porque la medicina es una, pero sí hay una medicina adecuada e individual para cada paciente. Los tratamientos terapéuticos que ofrezco en mi consulta para suplir o complementar la medicina convencional quiero integrarlos dentro del concepto que voy a denominar ‘medicina suplementaria’.

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La evolución de la medicina en los últimos años está marcada por el empleo de alta tecnología que aporta, efectivamente, una ayuda inestimable en los procesos de diagnóstico. Los avances aportados por estos métodos de diagnóstico hubieran sido impensables hace 50 años. Sin embargo, todo triunfo de la técnica puede conducir a una disminución de la atención al enfermo como individuo. Interesarse sólo por ese tipo de resultados llevaría a una disminución de la atención al enfermo como persona y a perder la perspectiva del “todo”. El llamado “ojo clínico”, la experiencia, la empatía, la percepción a través de los cinco sentidos perderían significado. La técnica no debe ni desplazarlos ni sustituirlos: la función del médico se reduciría a la interpretación de los resultados que le aporta una máquina. Llevando esta situación al extremo, el paciente se convertiría en un “expediente” más, la enfermedad se trataría estadísticamente y el médico abandonaría su experiencia personal.

Los métodos curativos naturales se basan en el principio de terapias reguladoras activas, también llamadas “terapias para restablecer el orden” (en alemán Ordnungstherapie). Es decir, que si definimos la salud como el estado normal y armónico, la enfermedad corresponde a un desorden, a una desarmonía. La última meta de toda medida terapéutica debe ser restablecer el orden del equilibrio dinámico propio del ser humano. Ciertos medicamentos de síntesis, como por ejemplo los beta-bloqueantes o los corticoides, además de tener un efecto curativo inciden en otros procesos fisiológicos y obligan al organismo a seguir un camino no natural en esa búsqueda de alivio. No cabe la menor duda de que esta vía puede ser necesaria en determinadas situaciones, pero puede provocar efectos secundarios. Por ello, antes de la elección de un medicamento sintético agresivo, el médico debe sopesar cuidadosamente los beneficios y los inconvenientes.

La medicina natural que fomenta y estimula los procesos de autorregulación del enfermo y moviliza sus defensas por medios naturales, ve al paciente en su totalidad. Para ello se requiere tiempo y paciencia tanto por parte del enfermo como del médico. Es indudable que esta medicina como todo tipo de terapia, tiene sus límites y es el médico con formación académica quien realmente tiene capacidad para distinguir dichos límites.

En Alemania hay una larga tradición de Medicina Natural. Para conseguir el título oficial que autoriza a practicar este tipo de medicina hay que obtener, en primer lugar, el título oficial universitario de médico en cualquier especialidad, realizar unos cursos preestablecidos y a continuación pasar un examen ante el Colegio de Médicos. El título que se obtiene es“Arzt für Naturheilverfahren”, cuya traducción sería algo así como “médico especializado en tratamientos naturales”.

En España no existe este título. Cuando se habla de “médico naturista” se asocia a charlatanería y a curanderismo. A menudo me han preguntado en España, incluso colegas, si yo era un “auténtico” médico. Existe el prejuicio, bastante extendido, de que la medicina moderna científica no es compatible con la medicina natural.

¡La medicina moderna y la medicina natural no deben estar enfrentadas!

Tengo muchos años de experiencia en las dos medicinas y aspiro a una síntesis sensata de ambas. Para mí no hay una medicina alternativa porque la medicina es una, pero sí hay una medicina adecuada e individual para cada paciente. Los tratamientos terapéuticos que ofrezco en mi consulta para suplir o complementar la medicina convencional quiero integrarlos dentro del concepto que voy a denominar ‘medicina suplementaria’.