medicina oriental

En Japón se utiliza el término “medicina oriental” (tôyô igaku) para distinguir la medicina tradicional de la moderna “medicina occidental” (seiyô igaku). La referencia geográfica “oriental” incluye todos los métodos y formas de curación tradicionales que se siguen practicando hoy en día en los países de Extremo Oriente, como China, Japón, Corea, Vietnam, Taiwán, etc. La cuna de todas ellas es la China antigua. La Medicina Tradicional China (TCM) es la ciencia madre: de ella partieron la mayoría de las ideas que a lo largo de la historia contribuyeron a la propagación y el desarrollo de la medicina en los países vecinos.

El método más conocido en occidente es la acupuntura. La fitoterapia tradicional, hasta ahora menos conocida aunque de suma importancia, es una terapia con plantas medicinales y otras substancias naturales de conocido efecto terapéutico.

A finales de los años setenta y durante mi actividad como médico asistente en el Hospital de la Universidad de Heidelberg, surgieron mi curiosidad y mi interés por la acupuntura. Para lograr familiarizarme con ese concepto distinto de la medicina, conocer y juzgar el pensamiento y los métodos de la antigua medicina china, decidí investigar su eficacia en su lugar de origen. Una beca de investigación del Ministerio de Cultura de Japón me dio la oportunidad de estudiarla en profundidad. Durante cuatro años de estancia en Japón y China adquirí mis conocimientos de los métodos de trabajo y de las técnicas de tratamiento de la medicina oriental.

En Pekín, en la Academia de Medicina Tradicional China, asistí en el año 1982 a cursos de formación de acupuntura para médicos y obtuve el diploma estatal. Después, durante algo más de tres años, me dediqué al estudio de la fitoterapia KAMPO en el Instituto Kitasato,

prestigiosa institución internacional que pertenece a la Universidad Kitasato de Tokyo. Al mismo tiempo, tuve la suerte de aprender de la mano del reputado y anciano maestro Toyota Hakushi-Sensei una técnica refinada, no dolorosa, de la acupuntura japonesa. Durante estos años de estudio fui testigo a diario de la reacción favorable a los tratamientos de acupuntura y a la medicina KAMPO sobre todo en pacientes para los que la medicina convencional no contaba con remedios eficaces. Motivado por estas experiencias decidí volver a Europa y practicar este tipo de medicina dentro de un marco de medicina integral.

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En Japón se utiliza el término “medicina oriental” (tôyô igaku) para distinguir la medicina tradicional de la moderna “medicina occidental” (seiyô igaku). La referencia geográfica “oriental” incluye todos los métodos y formas de curación tradicionales que se siguen practicando hoy en día en los países de Extremo Oriente, como China, Japón, Corea, Vietnam, Taiwán, etc. La cuna de todas ellas es la China antigua. La Medicina Tradicional China (TCM) es la ciencia madre: de ella partieron la mayoría de las ideas que a lo largo de la historia contribuyeron a la propagación y el desarrollo de la medicina en los países vecinos.

El método más conocido en occidente es la acupuntura. La fitoterapia tradicional, hasta ahora menos conocida aunque de suma importancia, es una terapia con plantas medicinales y otras substancias naturales de conocido efecto terapéutico.

A finales de los años setenta y durante mi actividad como médico asistente en el Hospital de la Universidad de Heidelberg, surgieron mi curiosidad y mi interés por la acupuntura. Para lograr familiarizarme con ese concepto distinto de la medicina, conocer y juzgar el pensamiento y los métodos de la antigua medicina china, decidí investigar su eficacia en su lugar de origen. Una beca de investigación del Ministerio de Cultura de Japón me dio la oportunidad de estudiarla en profundidad. Durante cuatro años de estancia en Japón y China adquirí mis conocimientos de los métodos de trabajo y de las técnicas de tratamiento de la medicina oriental.

En Pekín, en la Academia de Medicina Tradicional China, asistí en el año 1982 a cursos de formación de acupuntura para médicos y obtuve el diploma estatal. Después, durante algo más de tres años, me dediqué al estudio de la fitoterapia KAMPO en el Instituto Kitasato,

prestigiosa institución internacional que pertenece a la Universidad Kitasato de Tokyo. Al mismo tiempo, tuve la suerte de aprender de la mano del reputado y anciano maestro Toyota Hakushi-Sensei una técnica refinada, no dolorosa, de la acupuntura japonesa. Durante estos años de estudio fui testigo a diario de la reacción favorable a los tratamientos de acupuntura y a la medicina KAMPO sobre todo en pacientes para los que la medicina convencional no contaba con remedios eficaces. Motivado por estas experiencias decidí volver a Europa y practicar este tipo de medicina dentro de un marco de medicina integral.