terapia microbiológica

Microbios: No sólo agentes patógenos.

Las bacterias y otros organismos vivientes (microbios, microorganismos) son vistos habitualmente como agentes patógenos y se combaten generalmente con antibióticos (del griego anti-bios , contra la vida, contrario a la vida). Desde que en los años cuarenta Fleming los descubre, los antibióticos se han desarrollado de forma vertiginosa. Han llegado a ser el tratamiento estándar de casi todas las enfermedades infecciosas bacterianas.

Microbios: Al servicio de la salud.

Con mucha menor fuerza, se ha difundido en la ciencia médica la conciencia de que las bacterias pueden contribuir a la salud, actuando en el sentido probiótico (del griego pro-bios , por la vida, a favor de la vida). Con el aumento cada vez más frecuente de la resistencia a los antibióticos, y también debido a los efectos colaterales de los mismos, las sustancias probióticas cobran cada vez más interés.

Microbios: Fundamento de toda la vida humana.

Es hora de que los microbios que pueblan fisiológicamente el organismo humano alcancen su justa atención. De hecho, el hombre vive en simbiosis con un enorme número de microorganismos de todo tipo (100 billones de microbios sólo en el intestino). Además, experimentos con animales criados en condiciones estériles han demostrado que, en ausencia de microbios fisiológicos, no se desarrolla un sistema inmunitario activo, y que dichos animales no pueden sobrevivir en un ambiente normal poblado de microbios.

Probióticos: Inmuno-modulacion con microbios.

En condiciones normales, en el hombre y en los animales la piel y las mucosas están pobladas por miles de millones de microorganismos, y esto lleva a un continuo efecto de entrenamiento del sistema inmunitario. De este modo, los microorganismos fisiológicos combaten e impiden las infecciones por parte de los agentes patógenos.

Si este mecanismo de regulación se encuentra en desequilibrio, las relaciones fisiológicas descritas se pueden reestablecer por medio del aporte de gérmenes fisiológicos cuidadosamente elegidos: los probióticos.

 

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Microbios: No sólo agentes patógenos.

Las bacterias y otros organismos vivientes (microbios, microorganismos) son vistos habitualmente como agentes patógenos y se combaten generalmente con antibióticos (del griego anti-bios , contra la vida, contrario a la vida). Desde que en los años cuarenta Fleming los descubre, los antibióticos se han desarrollado de forma vertiginosa. Han llegado a ser el tratamiento estándar de casi todas las enfermedades infecciosas bacterianas.

Microbios: Al servicio de la salud.

Con mucha menor fuerza, se ha difundido en la ciencia médica la conciencia de que las bacterias pueden contribuir a la salud, actuando en el sentido probiótico (del griego pro-bios , por la vida, a favor de la vida). Con el aumento cada vez más frecuente de la resistencia a los antibióticos, y también debido a los efectos colaterales de los mismos, las sustancias probióticas cobran cada vez más interés.

Microbios: Fundamento de toda la vida humana.

Es hora de que los microbios que pueblan fisiológicamente el organismo humano alcancen su justa atención. De hecho, el hombre vive en simbiosis con un enorme número de microorganismos de todo tipo (100 billones de microbios sólo en el intestino). Además, experimentos con animales criados en condiciones estériles han demostrado que, en ausencia de microbios fisiológicos, no se desarrolla un sistema inmunitario activo, y que dichos animales no pueden sobrevivir en un ambiente normal poblado de microbios.

Probióticos: Inmuno-modulacion con microbios.

En condiciones normales, en el hombre y en los animales la piel y las mucosas están pobladas por miles de millones de microorganismos, y esto lleva a un continuo efecto de entrenamiento del sistema inmunitario. De este modo, los microorganismos fisiológicos combaten e impiden las infecciones por parte de los agentes patógenos.

Si este mecanismo de regulación se encuentra en desequilibrio, las relaciones fisiológicas descritas se pueden reestablecer por medio del aporte de gérmenes fisiológicos cuidadosamente elegidos: los probióticos.